miércoles, 4 de mayo de 2011

Dignamente

Caminé lentamente, con la seguridad de poder sumergirme en mis pensamientos más hostiles, más dañinos, más enloquecedores. Sin embargo, por ilógico que esto parezca, es lo que buscaba.
El otoño había llegado a esta parte del mundo, y aquella precisa noche, la brisa y la llovizna persistente helaron mi rostro.
No recuerdo si lloré, no recuerdo si gemí… sólo sé que desentramé cada instante de  angustia y dolor. No puedo negar que el odio me invadía lentamente. Buscaba una explicación, un por qué a los sucesos más dolorosos que tuve que enfrentar desde que tengo uso de razón. Como es de suponer, no halle respuesta alguna.
Sin embargo seguí caminando, erguida a pesar del temporal. Continué mi camino y entonces, casi sin desearlo, comprendí la razón.
No podemos elegir las flores y piedras de nuestro camino… no es una elección propia. Lo que sí podemos es seleccionar el modo en que queremos transitarlo y del cual deseamos nos vean los demás protagonistas de la vida. Entonces supe que cualquier instante que la vida me depare, lo debo vivir con dignidad, íntegramente, erguida y caminando… a pesar del temporal.

viernes, 1 de abril de 2011

Crónica del dolor


El diagnóstico fue certero y a la vez sorpresivo. Tantos años cumpliendo las reglas del adecuado vivir, para terminar tendida sobre una camilla de hospital. Sus oídos recibieron la noticia,  mas su mente demoró en procesarla.
El cáncer había nacido en sus ovarios y se había desparramado raudamente por todo su cuerpo. Sin embargo, inexplicablemente, no había logrado llegar al alma. Ese fue el motor de su lucha y su existencia posterior.
La fuerza que brotaba desde su interior e invadía la totalidad de su espíritu, la llevó a vencer pronósticos y barreras. Se fue reponiendo a los obstáculos y labrando el camino hacia la inmortalidad. Logró sembrar las bases de la persistencia, aquellas inalcanzables  para el olvido.
Luchó… ¡claro que lo hizo! Pero una mañana despertó queriendo privilegiar su cuerpo y salvar su espíritu incorruptible. Un claro esbozo de que su templo ya no sería ultrajado, de que las humillaciones habían acabado.
Se tendió armónicamente en su lecho, y dejó que el viento acariciara sus ojos, los que lentamente se fueron cerrando.
Entonces su alma fue libre, como un pájaro al cual le abren la jaula… y voló alto, muy alto, hasta estar junto al mismísimo Padre.

Melina Jaureguizahar Serra

jueves, 10 de marzo de 2011

La luz

Estás subiendo a este tren. La luz no me deja ver la cantidad de vagones, por eso no sé si es largo o corto.
Simplemente estás armando las valijas, organizando lo que queda, buscando la mejor forma de despedirte. Eso es… despedirte. Sin embargo, algo nace desde el centro de mis entrañas que no me permite agitar la mano… un tirón fuerte lleva a mi brazo hacia la espalda y se niega a dejarlo libre. Me duele el alma, se me cierra el pecho y me ahogo en llantos, penas desesperanzas; tantos sentimientos que sólo guardo para mí.
La vida no da revancha, ya no lo creo, pero sí deja enseñanzas. Sé que debo aprender, eso me enseñaste. Me enseñaste a aprender y a luchar. A seguir, a caminar (nunca correr, pues me puedo caer en el apuro), a pensar y reflexionar, a hablar y valorar… y tantas otras cosas.
Pero te vas, lentamente. Los ojos se van entrecerrando. Vas cumpliendo una etapa. Y la lucha es escasa o al menos vana.
Más allá la luz, la paz, el descanso, el amor sincero, los premios a los esfuerzos. Más allá Dios. Más allá vos…
No puedo entender por qué extraña razón cuesta tanto despedirse, soltar la mano, saltar hacia el andén.
No puedo explicar esto que ocurre, este vacío, este dolor. Simplemente sé que te vas… me estás saludando desde hace tiempo, estás guardando el equipaje… y yo no puedo decir adiós… mamá.

Melina Jaureguizahar

lunes, 7 de marzo de 2011

¡Estoy felizzzzz!!!!!!!!!!!!!! Nuestra amiga Erzengel me ha dibujado una gran sonrisa esta mañana, cuando al ingresar a su blog encuentro que mi reseña del libro "Mentes Paralelas" (ahora Obsesión) de Antonio Lagares, había ganado el premio.

Gracias amiga!!!!!! Y gracias a todos quienes apoyan mi humilde trabajo!!!! Los quiero mucho!!!


http://www.erzengel-palabrasalviento.com/

sábado, 5 de febrero de 2011

Concurso

El blog Erzengel: Palabras al viento, ha lanzado una magnífica propuesta. La misma consta de un concurso en el cual se pueden elegir entre tres temática (o todas, o solamente dos de ellas).
Desde ya quien les habla, se ha apuntado en dos: relatos y reseñas.
¡¡¡¡Magnífica iniciativa!!!!  Y ustedes... ¿Qué esperan para participar?
Aquí les dejo la dirección del blog:

http://erzengel-palabrasalviento.blogspot.com/

sábado, 15 de enero de 2011

El funeral
Luego del terrible asesinato, la familia no podía salir de su congoja. Hella se notaba seriamente afectada por la muerte de su hermana. Milka era la única hermana de Hella y sus padres habían fallecido hacía tiempo.
El funeral se llevó a cabo en casa de Milka. Oliver y Patrick se encargaron de organizarlo todo, tratando de aliviar a la apenada Hella.
Entre los concurrentes Hella detectó un rostro familiar. Se acercó al hombre que creía conocer y le dijo:
-       Los años y las borracheras te han jugado una mala pasada – sonrió irónicamente.- No creerás que luego de tantos años de ausencia, ahora puedes presentarte aquí como si nada.
-       Hella… no he venido a discutir. Simplemente quiero estar con mi hijo en este mal momento.
-       Oliver no es tu hijo, Arthur. Seguramente si lo saludas no te reconoce. ¿Acaso te olvidas que lo abandonaste cuando tenía solamente meses? – el rostro de Hella se transformó súbitamente, detonando odio, bronca, dolor.
-       Lo sé Hella, por eso he regresado. Es mi mayor deseo remediar todo el daño que he provocado – dijo el hombre casi susurrando.
Patrick observó desde cierta distancia a Hella y Arthur. Luego de un tiempo, se propuso intervenir en el diálogo, ya que el enojo de su esposa era demasiado explícito.
Se acercó a Arthur y saludó con una mueca. Arthur murmuró un “buen día” a medias.
-       Arthur – dijo Patrick al tiempo que tomaba a su ex cuñado por el hombro y lo obligaba a acompañarlo rumbo a la salida – entiendo que desees acercarte a tu hijo pero comprende que no es hoy el mejor momento. Te recomiendo que dejes pasar unos días y luego lo intentas.
El hombre no tuvo posibilidad de dar respuesta alguna, ya que terminada la frase de Patrick, estaba en la calle.
*****
Los días posteriores transcurrieron de un modo sombrío. El silencio en la casa de Hella era aterrador. Por momentos, se escuchaba el sonido de los pasos por la casa.
Oliver decidió mudarse a casa de sus tíos, ya que en el lugar del crímen de su madre no podía conciliar el sueño. En realidad la casa que había compartido con Milka, se había convertido en un centro de tortura para Oliver.
El joven había caído en un pozo depresivo. Se culpaba de haber dejado sola a su madre. Ese día había estado angustiada por lo de la gata y le había pedido se quede con ella. Se sentía egoísta por haber preferido la rica comida de Hella, a quedarse en su hogar.
-       Oliver, cariño – interrumpió Hella en la habitación del joven – tienes una llamada. Es un tal Mark.
-       Gracias tía – contestó Oliver al tiempo que se  incorporaba.
Luego de cruzar unas palabras con el joven del otro lado del teléfono, Oliver contó a Hella que se trataba de un compañero de la Universidad. Le comentó que quedaron en encontrarse en 30 minutos, en un bar de la zona.
Hella era una mujer demasiado astuta. Patrick solía decir que tenía un sexto sentido y muchos creerían esta versión. Intuyó con total certeza que Oliver estaba mintiendo.
*****
Oliver  salió apurado en camino al bar donde tenía cita con su “amigo”. Unos pasos por detrás, sin que éste lo note, lo perseguía Hella. Para asegurarse de no ser descubierta, mantuvo prudencial distancia, esperó que su sobrino ingrese al bar y luego se aproximó al ventanal del mismo. Sus sospechas se confirmaban, Oliver se había encontrado con su padre.
La ira la envolvió con más fuerzas que antes. Su sobrino había mentido, pero Arthur ya no tenía escrúpulos.
-       Hacerse pasar por un amigo, creer que soy estúpida – pensó Hella.
Una vez comprobadas sus dudas, Hella giró sobre sus pasos y regresó a su hogar.




La voz
Aquella noche, a las 2 A.M. en punto, Hella sintió que la fuerza extraña de noches anteriores volvía a tomarla por los brazos, la levantaba y transportaba a un lugar desconocido. Una vez allí le decía:
-       Oh Reina… ¡Qué felices estamos todos!... ya falta menos. Cinco, cinco más y el mundo será liberado – dijo  la voz de cada noche.
-       ¿A qué te refieres? –preguntó Hella algo asustada.
-       Tú lo sabes, reina…. Pero recuerda que aún faltan cinco, para que tu misión haya acabado.
Mencionado esto, Hella sintió como caía depositada nuevamente en su lecho. Intentó pensar en aquello que había ocurrido pero el cansancio y la angustia por la que atravesaba la hundieron en un sueño profundo.


martes, 11 de enero de 2011

Oliver


-       ¡Santo cielo! – el grito aterrador traspasó los vidrios de la ventana del cuarto de Oliver.
El joven aun dormido se acercó lentamente hasta el ventanal, desde donde pudo ver a su madre en medio del jardín, gritando desesperada.
-       ¡Qué es esto! – repetía - ¡Qué monstruo pudo hacer semejante aberración!
Oliver se vistió apurado y bajo las escaleras dando saltos, para llegar hasta su madre. Una vez fuera de la casa, sus ojos no lograban reconocer lo que se hallaba en el suelo, junto al pino.
-       ¡Por todos los cielo, Ol! ¡Es Kiky, mi gata!... ¡¿Quién pudo hacerle esto?!
El cuadro era verdaderamente horrible. La vieja gata estaba atada de pies y manos. Alguien con precisión quirúrgica había cortado su abdomen, extrayendo el aparato reproductor del pobre animalito. Con la sangre de la infortunada felina, el asesino se tomó el trabajo de escribir sobre la pared: 24 horas.
Oliver intentó calmar a su madre y llevarla hacia el interior de la casa. Una vez dentro le sirvió café y le pidió que se quedara allí, hasta que el limpiara el jardín.
*****
Oliver era el hijo de Milka,  la única hermana de Hella y  había sido criado por su tía ya que sus padres trabajaban y Hella realizaba las esculturas en su hogar, disponiendo de tiempo para hacerse cargo del pequeño. Entre ambos había un amor incondicional, ya que Oliver llegó a suplir el espacio vacío en el costado materno de Hella.
El joven era alto, robusto, morocho de ojos grises. El mes entrante cumpliría 20 años. Cursaba el segundo año de Ingeniería Electrónica, carrera sugerida por su tío Patrick y bien aceptada por el joven.
Tras calmar los ánimos de su madre Oliver levantó el teléfono y comunicó a Hella lo sucedido, quien se hizo presente en el lugar en un abrir y cerrar de ojos.
-       Debemos dar parte a la policía – sugirió Hella.
-       Pero, ¿por una gata? – al decir esto Oliver sintió la mirada de su madre traspasándolo.
-       ¡Esa gata es mi compañera de tantas noches de insomnio! ¡Cuando tu padre andaba de borracheras y tú te quedabas en lo de Hella, ella era mi confidente! – pronunció Milka con un tono de reproche.
-       Bueno… ya basta. Milka cálmate, quien te escuche pensará que he tratado de quitarte a tu hijo – dijo Hella con una dulzura fingida. – Insisto que debemos dar parte a la policía.
La conversación se desviando a temas cotidianos. A la hora del almuerzo, Hella regresó a su hogar, invitando a Oliver a comer con ellos. El joven aceptó dichoso, pues amaba realmente a esa mujer, pero dejó a Milka inmersa en una gran desolación.
-       Es mejor que duermas un rato, sin que nadie te moleste querida – dijo Hella a su hermana.
Milka reflexionó que sería posible estar un poco más calmada al quedarse sola. Despidió a su hermana e hijo y una vez sola en la casa, se dispuso a dormir.
*****
Luego del almuerzo Patrick invitó a Oliver a recorrer las instalaciones de la empresa en la cual trabajaba y luego se refugiarían en su oficina, para discutir acerca de unos planos de un nuevo producto.
-       Te vendrá bien para tu carrera – dijo Hella al joven.
-       Bueno, iré con la condición de que una vez finalizada la tarea,  pasemos por el bar de Nick a ver el juego de pelota  -sonrió pícaramente Oliver, como aquellas veces cuando era un niño.
-       De acuerdo – negoció Patrick.
*****
Ya de madrugada, Patrick condujo a Oliver a su casa. Cuando se hallaban a una cuadra de distancia del lugar, las luces de la policía y ambulancias comenzaron a notarse.
Oliver bajó corriendo desesperado, aunque trató de pensar que su madre estaría con una crisis de nervios por lo ocurrido con la gata. Un policía intentó impedir el paso del joven, pero fue inútil. Al llegar al dormitorio de su madre el horror estaba frente a sí.
Milka yacía en su lecho, atada tal como la gata había sido encontrada por la mañana, con sus órganos reproductores extirpados.
Con la sangre de la difunta mujer, en la pared habían escrito: “Lo dicho: 24 hs.”