sábado, 5 de noviembre de 2011

Bitácoras ignotas ya está en Argentina

Bitácoras Ignotas es la primera novela editada por la excelente escritora venezolana, Lesbia Quintero. La misma nació de una arriesgada pero certera aventura, la cual comenzó a ver la luz en las páginas de blog, perdido en el océano de páginas afines.
Sin embargo, la originalidad del contenido y la trama atrapante, comenzaron a sumar lectores... lectores cómplices. Entre lectura y lectura, la novela fue tomando cuerpo, fue cobrando vida propia...
Hoy, ese primer esbozo de escritura virtual, se halla impresa, esperando por ti, en los estantes de cualquier librería.
Tal como la misma Lesbia explica, Bitácoras Ignotas es una novela de amor, vista desde los temores propios de la vejez. sin embargo, el conocimiento de la vida misma, es el que lleva a entretejer la vida de los personajes de la novela.

Un relato que no puede faltar entre las pertenencias de ningún lector que se precie de serlo.

martes, 26 de julio de 2011

Don Alfonso y el Gringo


Cuentan que por las inmensas llanuras pampeanas, los veranos no dejan pastos verdes y los inviernos cortan en dos hasta al ser vivo más robusto.
Dicen que por esos pagos sopla un viento muy fuerte, el famoso Pampero. Quienes sobrevivieron a este monstruo invisible, solamente pueden decir que el Pampero se enoja cuando el calor viene a invadir el crudo invierno. No más se siente algún grado más en el termómetro, este llega con la misma intensidad que los tornados y no deja nada a su paso.
-          ¡Y para peor no hay lugar donde guarecerse! –se sorprendió el gringo recién llegadito.
-          Y eso no es nada, mi amigo. Usté porque no anda cuando sopla la sudestada. El Río de la Plata se come Buenos Aire… -explicó el lugareño, Don Alfonso Peñaloza.
-          ¿Y es viento fuerte?
-          ¿Qué si é juerte? ¡juertísimo vea! Y encima frío, congelau –replicó Don Alfonso.
-          ¿Y cómo se protegen? –interrogó el gringo, con la cara deformada de la sorpresa y el miedo.
-          La mejor protección es meterse en las casa de uno, y abrigarse con una cubija lo má lanuda posible, vea usté.
-          Pero… según veo su casa es muy precaria, le falta seguridad, ¿cómo sabe que el viento ese no se la va a llevar con usted adentro?
-          Pero no, m’ijo. ¿Es que usté no ve como mira para el sur?, eso es pa’ que el viento sople y no la tumbe.
-          ¿Y usted ya ha pasado alguna experiencia con estos vientos?
-          El año pasau, no má… vino la sudestada y  el agua del río llegó hasta las casa. Me he mojau las pata de una forma que me apesté fiero. Pero unos días en el dotor y se terminó la cosa.
-          Bueno Don Alfonso, le agradezco los detalles. Si algún día anda por España vaya a visitarme.
El gringo giró sobre sus talones y regresó hacia el puerto de Buenos Aires. Nunca supo si era cierto lo que por aquellos lugares se decía de los vientos, pero tampoco se atrevió a regresar en busca de detalles.

Melina Jaureguizahar Serra

sábado, 11 de junio de 2011

Espero

Te fuiste una mañana de verano, con la promesa de pronto regresar, besaste mis labios suplicantes y marchaste... sin mirar atrás.
Amanecieron mil y una mañanas, desde esa en que decidiste partir, soles ocres, rojizos y días nublados... y yo continúo esperando aquí.
El corazón se me va estrujando, se arruga como mi piel... el deseo es es desesperante, muero por volverte a ver.
Como un marinero de puerto en puerto, mi amor te has de llevar, pues cuando llegue la noche cerrada, mi vida, ya no será.

martes, 7 de junio de 2011

Dos minutos de inspiración

Todo sucedió en un instante, el mismo que se requiere para emitir un suspiro. Me miraste, te miré y fundimos de ese modo nuestras vidas, en una simple mirada.
Simple, como la profundidad del océano... Profunda, como la simplicidad de un beso... 
Todo sucedió en un instante, tan pero tan escueto, que a pesar de olvidarlo, aun lo recuerdo.

domingo, 5 de junio de 2011

Soy escritora



Escribo porque amo a mi hombre,
Escribo porque me duele el alma,
Escribo porque ahogo en llantos,
Escribo porque estoy animada.

Mi vida espera cuan hoja blanca
Las ideas de las musas de mañana,
Que se impregnen en las hojas del recuerdo,
Para ser una realidad literaria.

Escribo porque el arte es mi amiga,
Escribo porque la pluma es mi alma,
Escribo porque así estoy segura,
Escribo porque ese es mi asilo.

Melina Jaureguizahar Serra

miércoles, 4 de mayo de 2011

Dignamente

Caminé lentamente, con la seguridad de poder sumergirme en mis pensamientos más hostiles, más dañinos, más enloquecedores. Sin embargo, por ilógico que esto parezca, es lo que buscaba.
El otoño había llegado a esta parte del mundo, y aquella precisa noche, la brisa y la llovizna persistente helaron mi rostro.
No recuerdo si lloré, no recuerdo si gemí… sólo sé que desentramé cada instante de  angustia y dolor. No puedo negar que el odio me invadía lentamente. Buscaba una explicación, un por qué a los sucesos más dolorosos que tuve que enfrentar desde que tengo uso de razón. Como es de suponer, no halle respuesta alguna.
Sin embargo seguí caminando, erguida a pesar del temporal. Continué mi camino y entonces, casi sin desearlo, comprendí la razón.
No podemos elegir las flores y piedras de nuestro camino… no es una elección propia. Lo que sí podemos es seleccionar el modo en que queremos transitarlo y del cual deseamos nos vean los demás protagonistas de la vida. Entonces supe que cualquier instante que la vida me depare, lo debo vivir con dignidad, íntegramente, erguida y caminando… a pesar del temporal.

viernes, 1 de abril de 2011

Crónica del dolor


El diagnóstico fue certero y a la vez sorpresivo. Tantos años cumpliendo las reglas del adecuado vivir, para terminar tendida sobre una camilla de hospital. Sus oídos recibieron la noticia,  mas su mente demoró en procesarla.
El cáncer había nacido en sus ovarios y se había desparramado raudamente por todo su cuerpo. Sin embargo, inexplicablemente, no había logrado llegar al alma. Ese fue el motor de su lucha y su existencia posterior.
La fuerza que brotaba desde su interior e invadía la totalidad de su espíritu, la llevó a vencer pronósticos y barreras. Se fue reponiendo a los obstáculos y labrando el camino hacia la inmortalidad. Logró sembrar las bases de la persistencia, aquellas inalcanzables  para el olvido.
Luchó… ¡claro que lo hizo! Pero una mañana despertó queriendo privilegiar su cuerpo y salvar su espíritu incorruptible. Un claro esbozo de que su templo ya no sería ultrajado, de que las humillaciones habían acabado.
Se tendió armónicamente en su lecho, y dejó que el viento acariciara sus ojos, los que lentamente se fueron cerrando.
Entonces su alma fue libre, como un pájaro al cual le abren la jaula… y voló alto, muy alto, hasta estar junto al mismísimo Padre.

Melina Jaureguizahar Serra