sábado, 11 de junio de 2011

Espero

Te fuiste una mañana de verano, con la promesa de pronto regresar, besaste mis labios suplicantes y marchaste... sin mirar atrás.
Amanecieron mil y una mañanas, desde esa en que decidiste partir, soles ocres, rojizos y días nublados... y yo continúo esperando aquí.
El corazón se me va estrujando, se arruga como mi piel... el deseo es es desesperante, muero por volverte a ver.
Como un marinero de puerto en puerto, mi amor te has de llevar, pues cuando llegue la noche cerrada, mi vida, ya no será.

martes, 7 de junio de 2011

Dos minutos de inspiración

Todo sucedió en un instante, el mismo que se requiere para emitir un suspiro. Me miraste, te miré y fundimos de ese modo nuestras vidas, en una simple mirada.
Simple, como la profundidad del océano... Profunda, como la simplicidad de un beso... 
Todo sucedió en un instante, tan pero tan escueto, que a pesar de olvidarlo, aun lo recuerdo.

domingo, 5 de junio de 2011

Soy escritora



Escribo porque amo a mi hombre,
Escribo porque me duele el alma,
Escribo porque ahogo en llantos,
Escribo porque estoy animada.

Mi vida espera cuan hoja blanca
Las ideas de las musas de mañana,
Que se impregnen en las hojas del recuerdo,
Para ser una realidad literaria.

Escribo porque el arte es mi amiga,
Escribo porque la pluma es mi alma,
Escribo porque así estoy segura,
Escribo porque ese es mi asilo.

Melina Jaureguizahar Serra

miércoles, 4 de mayo de 2011

Dignamente

Caminé lentamente, con la seguridad de poder sumergirme en mis pensamientos más hostiles, más dañinos, más enloquecedores. Sin embargo, por ilógico que esto parezca, es lo que buscaba.
El otoño había llegado a esta parte del mundo, y aquella precisa noche, la brisa y la llovizna persistente helaron mi rostro.
No recuerdo si lloré, no recuerdo si gemí… sólo sé que desentramé cada instante de  angustia y dolor. No puedo negar que el odio me invadía lentamente. Buscaba una explicación, un por qué a los sucesos más dolorosos que tuve que enfrentar desde que tengo uso de razón. Como es de suponer, no halle respuesta alguna.
Sin embargo seguí caminando, erguida a pesar del temporal. Continué mi camino y entonces, casi sin desearlo, comprendí la razón.
No podemos elegir las flores y piedras de nuestro camino… no es una elección propia. Lo que sí podemos es seleccionar el modo en que queremos transitarlo y del cual deseamos nos vean los demás protagonistas de la vida. Entonces supe que cualquier instante que la vida me depare, lo debo vivir con dignidad, íntegramente, erguida y caminando… a pesar del temporal.

viernes, 1 de abril de 2011

Crónica del dolor


El diagnóstico fue certero y a la vez sorpresivo. Tantos años cumpliendo las reglas del adecuado vivir, para terminar tendida sobre una camilla de hospital. Sus oídos recibieron la noticia,  mas su mente demoró en procesarla.
El cáncer había nacido en sus ovarios y se había desparramado raudamente por todo su cuerpo. Sin embargo, inexplicablemente, no había logrado llegar al alma. Ese fue el motor de su lucha y su existencia posterior.
La fuerza que brotaba desde su interior e invadía la totalidad de su espíritu, la llevó a vencer pronósticos y barreras. Se fue reponiendo a los obstáculos y labrando el camino hacia la inmortalidad. Logró sembrar las bases de la persistencia, aquellas inalcanzables  para el olvido.
Luchó… ¡claro que lo hizo! Pero una mañana despertó queriendo privilegiar su cuerpo y salvar su espíritu incorruptible. Un claro esbozo de que su templo ya no sería ultrajado, de que las humillaciones habían acabado.
Se tendió armónicamente en su lecho, y dejó que el viento acariciara sus ojos, los que lentamente se fueron cerrando.
Entonces su alma fue libre, como un pájaro al cual le abren la jaula… y voló alto, muy alto, hasta estar junto al mismísimo Padre.

Melina Jaureguizahar Serra

jueves, 10 de marzo de 2011

La luz

Estás subiendo a este tren. La luz no me deja ver la cantidad de vagones, por eso no sé si es largo o corto.
Simplemente estás armando las valijas, organizando lo que queda, buscando la mejor forma de despedirte. Eso es… despedirte. Sin embargo, algo nace desde el centro de mis entrañas que no me permite agitar la mano… un tirón fuerte lleva a mi brazo hacia la espalda y se niega a dejarlo libre. Me duele el alma, se me cierra el pecho y me ahogo en llantos, penas desesperanzas; tantos sentimientos que sólo guardo para mí.
La vida no da revancha, ya no lo creo, pero sí deja enseñanzas. Sé que debo aprender, eso me enseñaste. Me enseñaste a aprender y a luchar. A seguir, a caminar (nunca correr, pues me puedo caer en el apuro), a pensar y reflexionar, a hablar y valorar… y tantas otras cosas.
Pero te vas, lentamente. Los ojos se van entrecerrando. Vas cumpliendo una etapa. Y la lucha es escasa o al menos vana.
Más allá la luz, la paz, el descanso, el amor sincero, los premios a los esfuerzos. Más allá Dios. Más allá vos…
No puedo entender por qué extraña razón cuesta tanto despedirse, soltar la mano, saltar hacia el andén.
No puedo explicar esto que ocurre, este vacío, este dolor. Simplemente sé que te vas… me estás saludando desde hace tiempo, estás guardando el equipaje… y yo no puedo decir adiós… mamá.

Melina Jaureguizahar

lunes, 7 de marzo de 2011

¡Estoy felizzzzz!!!!!!!!!!!!!! Nuestra amiga Erzengel me ha dibujado una gran sonrisa esta mañana, cuando al ingresar a su blog encuentro que mi reseña del libro "Mentes Paralelas" (ahora Obsesión) de Antonio Lagares, había ganado el premio.

Gracias amiga!!!!!! Y gracias a todos quienes apoyan mi humilde trabajo!!!! Los quiero mucho!!!


http://www.erzengel-palabrasalviento.com/